Castell de Miravet (Tarragona)
El Castell de Miravet es una fortaleza templaria espectacular sobre una colina, justo al lado del Ebro, en el municipio de Miravet (Tarragona). No es uno de esos castillos “para posturear”: impone por sus murallas altas (hasta 25 metros) que parecen salir de la roca y por la panorámica sobre el río y el pueblo viejo, con casas trepando montaña abajo.
La subida desde el casco antiguo es corta, a pie o en coche; arriba hay buenas vistas, zonas de murallas y rincones interiores como caballerizas, patio de armas, cisterna, refectorio y una pequeña iglesia románica. Hay paneles explicativos por todo el recinto, pero la mejor parte es explorar a tu aire. Si puedes, haz la foto desde la muralla mirando al Ebro: ese es el momento “Miravet”
El castillo fue primero una fortaleza árabe y luego pasó a los templarios, quienes lo reforzaron y lo usaron como punto estratégico para controlar el río y los pueblos de la zona. Después estuvo en manos de la Orden de Montesa y, por último, abandonado tras perder valor militar en el siglo XVIII. Ha vivido guerras y hasta la Batalla del Ebro pasa por sus proximidades.
Como escapada, Miravet combina bien con rutas cortas por el casco viejo y plan “montañero-light” para subir al castillo. Perfecto en cualquier época, pero mejor con clima templado. Entrada: unos 5 €. Lleva agua y algo ligero de comer si vas en verano.















