Mulhacén (3.479)
El Mulhacén desde Trévelez es la aproximación más larga y menos transitada al techo de la Península. Mientras el acceso desde Capileira está regulado en verano con lanzaderas, desde Trévelez se sube a pie desde el principio, sin depender de ningún horario. El pueblo está a 1.476 metros, el Mulhacén a 3.479, y entre medias hay algo más de 20 kilómetros de ida y vuelta con más de 2.000 metros de desnivel.
El camino sale por la parte alta del pueblo y sube por el barranco del río Culo de Perro, que así figura en los mapas sin ningún tipo de eufemismo. Los primeros kilómetros son cómodos y el sendero está bien marcado. A medida que se gana altura por la loma de Cañar el terreno cambia: el suelo mezcla pizarra suelta y tierra arenosa que obliga a prestar más atención, especialmente en la bajada. A partir de los 2.800 metros la vegetación desaparece del todo y el paisaje se convierte en roca, cielo y, dependiendo de la época, algún nevero que aguanta hasta bien entrado el verano.
La cresta final tiene algún pasaje donde se usan las manos, nada técnico, pero tampoco es terreno para ir con el piloto automático. En la cima hay una pequeña ermita y una cruz de hierro oxidada. En días claros se ve el mar de Alborán; en otros estás dentro de las nubes y la visibilidad no llega a cien metros.
Conviene salir antes de las seis para tener margen con las tormentas de tarde, que en julio y agosto aparecen con puntualidad sobre las dos o las tres. Agua para llevar desde Trévelez, al menos dos litros, porque no hay fuentes fiables hasta la laguna de la Mosca. Un cortavientos en la mochila aunque en el pueblo haga calor: en la cresta el viento es otro asunto. En total, unas seis horas y media de marcha tranquila.








No Comment