Camí del Rec
El Camí del Rec sale de la rotonda del Molí del Rovellat, en la entrada de la Selva del Camp, y sigue el trazado de la canalización que abastecía al pueblo desde el siglo XIII. Este camino se utilizaba para el mantenimiento de la canalización que llevaba el agua desde el Mas Ripoll hasta la villa medieval, y cada julio los habitantes de la Selva hacían una excursión popular por el sendero. En los años 80 cayó en desuso con el minitrasvase del Ebro y en 2014 se recuperó para el paseo y la memoria histórica del pueblo. Son 8,5 kilómetros de ida y vuelta con apenas 200 metros de desnivel acumulado, señalizados con franjas verdes y blancas y sin ninguna posibilidad de perderse. El camino arranca entre masías y campos de avellanos y va cambiando de carácter a medida que se aleja del pueblo: los primeros kilómetros son abiertos y luminosos, y a partir del Pont Alt el entorno se cierra, la vegetación se espesa y aparecen las pasarelas de madera que cruzan la riera. El Pont Alt es un acueducto de 1209, doce metros de alto y cincuenta y siete de largo. Más adelante está la Resclosa, el primer punto de toma de agua del siglo XIII, y un poco antes el Pont Sec con las ruinas del Molí del Pont asomando por detrás. Al final del tramo restaurado, siguiendo un poco más, está la Peixera y el Pantanet, un pantano que se empezó a construir en 1739 y se abandonó a los dos años.
Es una ruta que se hace en dos horas tranquilas y que no requiere ninguna preparación especial. Las pasarelas tienen un límite de 150 kilos, así que si se va en grupo hay que cruzarlas de dos en dos. Para hacer un recorrido circular de vuelta hasta la Selva del Camp se puede bajar por el Camí del Garramell, que enlaza de nuevo con el Rec a la altura de la Resclosa. En primavera, cuando la riera lleva agua, el recorrido gana mucho; en verano está más seco pero el tramo de pasarelas sigue siendo lo mejor de la ruta. Está a diez minutos de Reus y es de esas excursiones que se tienen demasiado cerca y se visitan demasiado poco.











