Montgarri invernal (Valle de Arán)
Visitar Montgarri cuando el Valle de Arán se viste de blanco es otra historia. El acceso clásico parte del Pla de Beret, desde donde arranca una pista ancha y sencilla que se recorre en unas dos horas y media, ya sea a pie, con raquetas o incluso en esquís de travesía o fondo. El paisaje cambia totalmente: la nieve cubre los prados, el aire es limpio y lo único que se escucha es el crujido de las botas y alguna que otra moto de nieve….
La ruta no tiene ningún misterio: sigues la pista junto al río Noguera Pallaresa, rodeado de bosques de pino y abetos. En invierno es habitual encontrarse con gente de todas las edades porque la dificultad es baja, aunque siempre hay que ir preparado para el frío y el viento.
El santuario y el refugio de Montgarri aparecen de repente tras un último giro. Está todo muy recogido, y no hay mucha luz en invierno, solo ese reflejo azul de la nieve y alguna chimenea humeando. El refugio es el punto clave para entrar en calor, tomar un caldo bien caliente o quedarse a dormir para quienes buscan algo distinto: noches oscuras, sin ruido y ese cielo claro que solo se ve en alta montaña.
Si hay suerte, igual suena ver huellas de ciervo o cruzarse con algún grupo que va en moto de nieve o trineo, pero lo habitual es disfrutar de la calma total. Montgarri en invierno es eso: naturaleza, abrigo, despoblado y un rincón de Pirineo que sigue a su ritmo, pase lo que pase fuera.














